jueves, 5 de noviembre de 2015

Dilema Ético: Calidad Educativa Momento 4

DILEMA ÉTICO: CALIDAD EDUCATIVA MOMENTO 4.

Desde las normas la calidad se da por una comparación de un modelo con otro mejor, en este proceso tenemos unas fortalezas y debilidades, oportunidades y amenazas los cuales lleva siempre a la superación de unos estándares. Al hablar de calidad y siendo la educación un servicio a la comunidad sus clientes pueden tener criterios diferentes de calidad.
Pero la calidad se mide en múltiples dimensiones: humana, técnica, económica. En la educación está concentrada lo técnico- económico, en el aspecto de conocimientos acumulados por el estudiante y su capacidad para encontrar con ellos las herramientas con que defenderse a futuro, es lo que llamamos las competencias.
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La calidad educativa para algunos pasa a ser evidente como resultado de un proceso evaluativo que consolide una presentación de la situación actual susceptible a ser mejorada.
“Los resultados de la evaluación por competencias son una herramienta esencial para trabajar en el mejoramiento de la calidad. Ofrecen un diagnostico que sirve de guía para el diseño de políticas  y planes de mejoramiento[1].”
Evaluaciones nacionales como las Pruebas Saber, las Pruebas ICFES; internacionales como las Pruebas Pisa…  Son muchas los exámenes  a los que someten a los estudiantes en aras de verificar los niveles conocimientos y por ende verificar la calidad del sistema educativo. Pero ¿cuánto de esto mide realmente la eficacia de la educación?
 La acumulación de conocimientos o la capacidad de utilizarlo en su propio beneficio (competencias) están dejando de lado una serie de valores que nos hacen  más humanos y que a la larga hacen mucho por la persona.  Somos consientes de la falta de valores que existen en nuestra sociedad colombiana y en el mundo, todos hablan de una pérdida de valores y al implementar las competencias hacen un salvaje competidor que no tienen sensibilidad y que lamentamos hoy.
Vemos aquí solo el desarrollo de dos caras de la calidad: la dimensión económica o los beneficios que se obtienen y la dimensión técnica o el desarrollo educativo, pero esto resalta una gran carencia que es la dimensión humana o los valores en crisis. Éstos últimos no es que no existan, sino que están siendo constantemente reevaluados por la sociedad, transformándose y entrando en un limbo donde los mayores debemos ser quienes los rescatemos para enseñarlos a los jóvenes  como tarea conjunta de educadores-familia-sociedad.
Por eso los padres que han crecido bajo ese mismo esquema “educativo- económico”  que además no tienen mucho  tiempo para cuidar de sus hijos por estar atados a su horario de trabajo o en la búsqueda de una mejor colocación  laboral, crecieron en un momento de transición donde los valores civiles que manejaba el país se fueron diluyendo en el afán de entrar en el manejo del capitalismo. Y ¿Quién enseñaba a los niños los valores? Y le dejaron la responsabilidad a la escuela, olvidando que estos se aprende en la convivencia diaria, en casa y con el ejemplo de los padres, en la sociedad donde se exponen los niños a diversos patrones de conducta que deben ser analizados en familia y aceptados o rechazados en él.
En este sentido coinciden mis ideas totalmente con la exposición de  Adela Cortina cuando afirma “El problema número uno de  cualquier país, es  el de la educación moral”, "razón e inteligencia están ligadas a los afectos, que impregnan la dimensión del deseo, por eso importa educar sentimientos, emociones, afectos, que no se dan en los seres humanos sin inteligencia". [2]
Cuando Adela manifiesta la importancia de la  educación moral de un país hace referencia a su evolución cultural por parte de una sociedad que ha sido capaz de atravesar obstáculos morales y logro llegar a acuerdos básicos de convivencia, se aceptaron ciertas conductas, se rechazaron otras, se toleraron otras con ciertas condiciones. Precisamente lo que hace humano al ser humano son sus emociones y sentimientos, autoregulados con el fin de no caer en el caos al convivir en sociedad.
Nuestro país, sus ciudadanos, todos nosotros estamos llamados a dejar la indiferencia y la pereza para encontrar las estructuras de los valores, vivenciarlos y transfomarnos en una sociedad que marche con un norte, más humana al futuro.
El postulado de Cortina mantiene vigencia desde la fecha de la publicación (2000) hasta ahora (2015) donde vemos un incremento en la degradación de la situación moral, la crisis en valores. Como maestros somos responsables de una “educación en valores” pero recordemos que es en el hogar donde nace el amor, la vivencia y el respeto a los valores, con el ejemplo de los padres en el poco el tiempo que comparten con sus hijos.
Fortalece mi argumento Cortina en el artículo que se publicó sobre su  intervención durante el Ciclo de Conferencias Santillana, cuando cita la posición de  Daniel Goleman al respecto: “porque los educadores -maestros y padres- se sienten impotentes para transmitir valores y conocimientos en un ambiente de desinterés generalizado, de delincuencia habitual, de difícil conexión con alumnos e hijos que parecen tener proyectos vitales tan diferentes de los suyos o ningún proyecto".


Atentamente María Deysi Perdomo Flórez.

 Subido al foro momento 4,  el 20 y 28 de octubre, 1 de noviembre del del 2015





[1] Mineducacion.(2006). La calidad educativa. Utilidad de las  evaluaciones en el mejoramiento institucional. Revista Altablero, 38, Enero-Marzo. http://www.mineducacion.gov.co/1621/article-107406.html

[2] (2000, 15 de noviembre). Adela Cortina apesta por educar la razón y las emociones. Comunidad escolar (en línea), N° 666. Disponible en http://comunidad-escolar.pntic.mec.es/666/info2.html ( 2015, 27 de octubre)

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