DILEMA ÉTICO: CALIDAD EDUCATIVA MOMENTO 4.
Desde las normas la calidad
se da por una comparación de un modelo con otro mejor, en este proceso tenemos
unas fortalezas y debilidades, oportunidades y amenazas los cuales lleva
siempre a la superación de unos estándares. Al hablar de calidad y siendo la
educación un servicio a la comunidad sus clientes pueden tener criterios
diferentes de calidad.
Pero la calidad se mide
en múltiples dimensiones: humana, técnica, económica. En la educación está
concentrada lo técnico- económico, en el aspecto de conocimientos acumulados
por el estudiante y su capacidad para encontrar con ellos las herramientas con
que defenderse a futuro, es lo que llamamos las competencias.
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La calidad educativa
para algunos pasa a ser evidente como resultado de un proceso evaluativo que
consolide una presentación de la situación actual susceptible a ser mejorada.
“Los resultados de la
evaluación por competencias son una herramienta esencial para trabajar en el
mejoramiento de la calidad. Ofrecen un diagnostico que sirve de guía para el
diseño de políticas y planes de mejoramiento[1].”
Evaluaciones nacionales
como las Pruebas Saber, las Pruebas ICFES; internacionales como las Pruebas
Pisa… Son muchas los exámenes a los que someten a los estudiantes en aras
de verificar los niveles conocimientos y por ende verificar la calidad del
sistema educativo. Pero ¿cuánto de esto mide realmente la eficacia de la
educación?
La acumulación de conocimientos o la capacidad
de utilizarlo en su propio beneficio (competencias) están dejando de lado una
serie de valores que nos hacen más
humanos y que a la larga hacen mucho por la persona. Somos consientes de la falta de valores que
existen en nuestra sociedad colombiana y en el mundo, todos hablan de una pérdida
de valores y al implementar las competencias hacen un salvaje competidor que no
tienen sensibilidad y que lamentamos hoy.
Vemos aquí solo el
desarrollo de dos caras de la calidad: la dimensión económica o los beneficios
que se obtienen y la dimensión técnica o el desarrollo educativo, pero esto resalta
una gran carencia que es la dimensión humana o los valores en crisis. Éstos
últimos no es que no existan, sino que están siendo constantemente reevaluados
por la sociedad, transformándose y entrando en un limbo donde los mayores
debemos ser quienes los rescatemos para enseñarlos a los jóvenes como tarea conjunta de
educadores-familia-sociedad.
Por eso los padres que
han crecido bajo ese mismo esquema “educativo- económico” que además no tienen mucho tiempo para cuidar de sus hijos por estar
atados a su horario de trabajo o en la búsqueda de una mejor colocación laboral, crecieron en un momento de
transición donde los valores civiles que manejaba el país se fueron diluyendo
en el afán de entrar en el manejo del capitalismo. Y ¿Quién enseñaba a los
niños los valores? Y le dejaron la responsabilidad a la escuela, olvidando que estos
se aprende en la convivencia diaria, en casa y con el ejemplo de los padres, en
la sociedad donde se exponen los niños a diversos patrones de conducta que
deben ser analizados en familia y aceptados o rechazados en él.
En este sentido coinciden mis ideas totalmente con la exposición de Adela Cortina cuando afirma “El problema
número uno de cualquier país, es el de la educación moral”, "razón e inteligencia están ligadas a los afectos, que
impregnan la dimensión del deseo, por eso importa educar sentimientos,
emociones, afectos, que no se dan en los seres humanos sin inteligencia". [2]Cuando Adela manifiesta la importancia de la educación moral de un país hace referencia a su evolución cultural por parte de una sociedad que ha sido capaz de atravesar obstáculos morales y logro llegar a acuerdos básicos de convivencia, se aceptaron ciertas conductas, se rechazaron otras, se toleraron otras con ciertas condiciones. Precisamente lo que hace humano al ser humano son sus emociones y sentimientos, autoregulados con el fin de no caer en el caos al convivir en sociedad.
Nuestro país, sus ciudadanos, todos nosotros estamos llamados a dejar la indiferencia y la pereza para encontrar las estructuras de los valores, vivenciarlos y transfomarnos en una sociedad que marche con un norte, más humana al futuro.
El postulado de Cortina mantiene vigencia desde la fecha de la publicación (2000) hasta ahora (2015) donde vemos un incremento en la degradación de la situación moral, la crisis en valores. Como maestros somos responsables de una “educación en valores” pero recordemos que es en el hogar donde nace el amor, la vivencia y el respeto a los valores, con el ejemplo de los padres en el poco el tiempo que comparten con sus hijos.
Fortalece mi argumento Cortina en el artículo que se publicó sobre su intervención durante el Ciclo de Conferencias Santillana, cuando cita la posición de Daniel Goleman al respecto: “porque los educadores -maestros y padres- se sienten impotentes para transmitir valores y conocimientos en un ambiente de desinterés generalizado, de delincuencia habitual, de difícil conexión con alumnos e hijos que parecen tener proyectos vitales tan diferentes de los suyos o ningún proyecto".
Atentamente María Deysi Perdomo Flórez.
Subido al foro momento 4, el 20 y 28 de octubre, 1 de noviembre del del 2015
[1]
Mineducacion.(2006). La calidad educativa. Utilidad de las evaluaciones en el mejoramiento
institucional. Revista Altablero, 38, Enero-Marzo. http://www.mineducacion.gov.co/1621/article-107406.html
[2]
(2000, 15 de noviembre). Adela Cortina apesta por educar la razón y las
emociones. Comunidad escolar (en línea), N° 666. Disponible en http://comunidad-escolar.pntic.mec.es/666/info2.html
( 2015, 27 de octubre)
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